Mes: marzo 2017

Psicología y Liderazgo

En una revista mexicana sobre Empresa y Estrategia aparece el siguiente artículo en donde
se analiza el “mundo interior” de los líderes, su personalidad y su estilo, vinculados a su conducta y empleo, a través de una perspectiva clínica y psicoanalítica, que enfatiza la personalidad narcisista como eje fundamental de la búsqueda de posición, influencia y autoridad.

La disposición narcisista

En algunas investigaciones sobre líderes, encontramos que un componente importante de su orientación directiva es la cualidad y la intensidad de su desarrollo narcisista. Si hay una constelación de la personalidad en la cual los líderes tiendan a gravitar, no es otra que la narcisista. Freud, en su estudio de la relación entre los líderes y sus seguidores, confirmó este planteamiento, al señalar que “el líder necesita amor a sí mismo, no únicamente puede ser de naturaleza dominante, absolutamente narcisista, confiado de sí e independiente”.

El interés de este artículo es explorar las relaciones entre narcisismo y liderazgo, un vínculo reconocido por Kernberg y Kohut quienes han realizado las revisiones más importantes relacionadas con el narcisismo. Por ejemplo, Kernber establece: “Porque las personalidades narcisistas están estimuladas a menudo por intensas necesidades hacia el poder y el prestigio para asumir posiciones de autoridad y liderazgo, los individuos con tales características se encuentran frecuentemente mejor al llegar a posiciones de liderazgo”. Kohut concibe a los líderes como objeto de identificación, menciona que “ciertos tipos de personalidades fijadas narcisísticamente con su aparente confianza absoluta y asertividad se prestan ellas mismas específicamente para este rol”.

El narcisismo es la fuerza motriz detrás del deseo para obtener una posición de liderazgo. Quizá los individuos distinguidos con fuerte personalidad narcisista, están más dispuestos a comprometerse en arduos procesos para ganar una posición de poder.

Síntomas del narcisismo

Los síntomas más extremos de este estado del desarrollo y estas defensas, son resumidas por la Asociación Americana de Psiquiatría, que enumera los siguientes criterios de diagnóstico para los desórdenes de la personalidad narcisista:

Sensación de grandiosidad o de especial importancia del Yo, por ejemplo, la exageración de los logros y las capacidades, enfocadas a cuestiones de naturaleza extraordinaria.

Fantasías de preocupación, fortuna ilimitada, poder, esplendor, belleza o amor ideal.

Exhibicionismo: la persona requiere de constante atención y admiración.

Indiferencia o marcados sentimientos de coraje, inferioridad, vergüenza, humillación, o vacuidad como respuesta a la crítica, la indiferencia de otros o la derrota.

Al menos dos, de las siguientes características de alteración en las relaciones interpersonales:

Autorización. Espera de favores especiales, sin asumir responsabilidades recíprocas, por ejemplo, sorprenderse, encolerizarse, porque la gente no hace lo que uno espera.

Abuso interpersonal. Tomando ventaja de otros para satisfacer los deseos propios o para engrandecerse, sin considerar la integridad personal y el derecho de los otros.

Las relaciones que característicamente alternan entre los extremos de sobreidealización y devaluación.

Carece de empatía. Incapacidad para reconocer lo que otros sienten, por ejemplo, uno puede ser incapaz de apreciar la aflicción de alguien que está seriamente enfermo